5.02.2005

la economía romántica -extracto-

Se trata de un fenómeno corriente y observable: cuando una persona se fija en otra en un sentido amoroso es porque cree o se da cuenta de que ese otro individuo gusta de ella, o al menos está convencida de que existe una mínima posibilidad de que la reciprocidad suceda en un futuro próximo (antes de que la necesidad llegue a su punto de saturación). No obstante, es posible objetar que aún cuando una persona tiene pruebas fehacientes de que otro individuo siente amor por ella, el sentimiento no necesariamente se hace mutuo, pero dicho contraargumento no refutaría la hipótesis de la investigación puesto que es impertinente: el punto de partida del enamoramiento sería, según esta línea de pensamiento, una insinuación o una fantasía, y no siempre una certeza. Por lo tanto, se deduce que las personas no gastamos amor [ni encanto ni sex appeal] si sabemos que no existen probabilidades de obtener un beneficio como resultado de su ejercicio.






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